IMÄN

IMÁN

Con Guille Agnese habíamos tocado en La Lunga y quisimos armar un proyecto juntos. La idea inicial era ser solamente nosotros dos e ir invitando amigos músicos a hacer sus aportes en distintos temas. Ya en los primeros ensayos se sumó como integrante fija Analía Giordanino, con quien había tocado en La Ventosa. Los invitados que iban sucediéndose en los ensayos eran Tamara Fanta (teclados), Jorge Moreno (teclados), Nacho Torres (guitarra), entre otros. Yo tocaba principalmente teclados, también guitarra eléctrica. Guille aportaba en un principio su genial y singular estilo de tocar la batería, jazzero y psicodélico. Los ensayos eran largas zapadas de distintos motivos y pequeñas secuencias que iban saliendo en la improvisación, o desarrollar dos acordes de guitarra y llevarlos a dimensiones épicas. A estas sesiones las denominamos Stallónica. Imán en modo stallónica. De esas primeras sesiones algunas canciones se recuerdan:

- Imaginógeno, tema triphopero que arrancaba diciendo en gajos se sucede la humareda, en una parte de la estrofa estaba la palabra ligustrina, Analía bromeaba que era difícil de cantar esa palabra.

- Sailor moon, medio rapeada empezaba tené cuidado sailor moon cuando la magia no te pega más, que toda esa pintura gorda se mezcla con tus cremas nuevas… finalmente remataba repitiendo no existe pullover que le entre a este palacio, no existe pullover que le quede bien a este palacio.

- Ruido de motores en la oscuridad de unos ojos, llegan los camiones invisibles como caballos.

- Hidroavión, se abre un surco en el lecho del río, es el milagro de la salvación, se enciende un thrash, un filo-gemido despliega sus alas...


Luego se suma a la banda el Fer Callero, trayendo canciones, imaginación. Rotábamos en los instrumentos, yo me movía entre el sintetizador Korg X5 y la guitarra eléctrica (nunca el bajo, porque el modo de tocar tan volado del Guille me impedía seguirlo con el bajo); Fer pasaba por el bajo, la guitarra y el sinte también. Seguíamos haciendo zapadas épicas en modo stallónica, y con el ingreso del Fer se inaugura un nuevo modo más cancionero, que denominamos Imangelia. Dos modos, dos humores: la Stallónica y la Imangélica. Cantábamos los tres, Fer, Analía y yo. En una canción mía que se llamaba Roqueros invitamos a cantar a Marlen, poseedora de una encantadora voz dulce y melancólica, cantante de Jalea Irreal, banda que nos gustaba mucho. Ella venía a ensayar con su hijo Luca en brazos, que se le dormía upa mientras ella cantaba la canción.


Roqueros


Cuento las espadas que conservo debajo de la cama,

no debería saber que voy a usarlas,

se derramará sangre de plegaria.

Coloco baldes bajo las goteras de mi casa,

el calibre de esta lanza tal vez pueda con ellos


Los roqueros se lanzan sobre mí

las espadas seducen nada más


Las cavidades que producen en mí el hipnotizador

hacen que el viaje sea un tanto accidentado

van escondiéndose detrás de ropas que no uso más

los comisarios que produce en mí el hipnotizador



De esa época es la canción Fumata de Coreanos, que intenta ser una balada heavy metal. Según recordaba el Fer, para componerla yo le iba dictando los acordes que él tocaba con la guitarra para que yo probara la letra libremente. También hubo una cancioncilla llamada De Uvas, compuesta sobre dos acordes de sintetizador. Carrera de kartings es una canción que se garabateó en estos días, pero fue descartada, más que nada por mí. A Callero le gustó mucho y la conservó en su memoria; le dio vida muchos años después grabándola en su disco Hermoso, donde aporté unos coros.



Fumata de coreanos


Desde el centro de la tierra lanzan

proyectiles que me ofrecen indefenso y mortal

a tus camas solares, a tus centros de control


Mi sol, no esperes que vuelva a casa hoy

estoy anestesiado, hipnotizado

La diosa que nos mima no es la diosa que nos ama

Somebody put something, somebody put something in my drink


Tus ojos repiten la fumata de coreanos hasta mí





De uvas


El mar nunca acabará

sólo tus ojos han de abrazar

lo que todos los ojos cerrados

quieren no mirar

Donde hay amor no hay sacrificio

te puedes tranquilizar

no impedirán que tu vuelo

se estrelle en el cielo

colorado de uvas


Nada nos explica el resplandor

paralizado en la mesa

las olas vienen,

dejan impresa una medalla en la arena

cena de las aguas, cena de las mareas


Florecen ceibos viriles y en cada corola

duermen machos drogados por las uvas



En esos días tocamos en la casa del Lacho en calle Juan de Garay y San Lorenzo, en el repertorio estaba un himnito que se llamaba Placa de Samurai: placa de samurai contra lo que no hay formas de derribar construcciones milenarias, y repetía esa frase en mantra sobre un colchón de teclas, cantado a dos voces por Analía y yo. También tocamos en una peña que se hizo en Plástico disco. Un gran concierto recordado (y registrado en video) fue en el anfiteatro de Santo Tomé, de tarde. Ese show de Imán se tituló La salud de nuestros hijos. Allí tocamos Hidroavión, Roqueros, Verne (una canción ideada por el Fer: bienvenidos a la casa, hacia el centro de la tierra, una atmósfera liviana se condensa en luz eléctrica), y una pieza instrumental que combinaba unos sintetizadores tocados por el Fer que sonaban a ABBA o a algo medio disco, con unas guitarras distorsionadas bien heavy metal que metía yo, y en el clímax de la canción, Dj Carlu introducía con su bandeja y sampler un discurso de Martín Karadagián para los niños.

Dimos un concierto en el auditorio de ATE junto a La Alba, la banda del Tai, amigo y gran cantor paranaense. En ese concierto el Fer no tocó porque se había enojado, y el plan fue invitar a Martín Marguello a la batería y el Guille pasó al bajo. Tamara y Jorge acompañaron en sintetizadores y Ale Papini con arreglos de violín. El Guille caracterizado de gaucho y yo con un gran camperón blanco a lo boxeador.

Una canción que fue importante para Imán y para los amigos fue Nintendo. Surgió como creación colectiva donde el Fer aportó las estrofas y otras partes y yo escribí la parte del medio: libera al mono (haciendo referencia al jueguito Donkey Kong II). Luego fuimos metiendo bocadillos entre todos. La frase la evolución es un mandril descaramelado la trajo Fer, y cuando le pregunté de dónde salía eso, me respondió: no sé, recién estuve hablando con Tecnoman. La base rítmica la creó el Guille con una máquina de ritmos que nos habían prestado, también tocó el bajo. Fer se hizo cargo de la guitarra y yo metí los sintes.


Nintendo


Reposera de la moral

único ajuar del futuro

congratulados con Pepsi

y ganas de bailar con amigos

vienen las suegras trayendo el pan

con ganas de bailar, muchas ganas de bailar

son herederas del viejo hogar

son compañeras de facultad

de Entre Ríos


Libera al mono, libera al padre juventud

es de abundancia que explotará la casa

muere la almeja y su brillo engendró al doctor

caiga su crema en los cuerpos asediados de calor

abarrotados llegaron los guerreros hoy

les dimos agua, les dimos de comer arroz

armamos cama, armamos cosas de fumar

intercambiamos historias que nos hicieron llorar


Me voy quedando sin habla al ver

al dios futuro dormido

Me voy quedando sin habla al ver

al otro lado el camino


Te recomiendo que la pases bien

que la paz es bien

que la paz es bomba

que la pases bien


La evolución en un mandril (oh dios) descaramelado


Reposera de la moral…

me voy quedando sin habla...


La producción de Nintendo nos entusiasmó tanto que decidimos grabar en ese formato de canciones sobre la máquina de ritmos. Elegimos algunas del repertorio y las llevamos a grabar al estudio de Nico Sarudiansky, que tenía en CasaSueño, espacio cultural que manejaba José Liotta, guitarrista de Jalea Irreal. Las canciones fueron Verne, Nintendo y Aleluya Sound Machine. También otra que se llamaba Feria, pero se perdió. Me acuerdo que cuando grabábamos Aleluya se nos ocurrió meter unas voces de niños en el final del tema para que canten las letras de la palabra A L E L U Y A. El Fer dijo yo los consigo y salió a buscar niños por el barrio, volvió a la media hora con 4 o 5 pibitos y grabaron.

Este ep no llegó a publicarse como tal. El Fer quería llamarlo Arenera, porque era un palíndromo que le gustaba. Guille optaba por Sulky, seducido siempre por la temática gauchezca. Yo le retruqué Soulkey, llave del alma.


Aleluya Sound Machine


Si tu ilusión está sangrando hoy no debes ignorarlo
Si el sol salió podés tratarlo bien
Si el sol salió está sangrando hoy, no debes ignorarlo
Tu corazón ocupará el volcán y así será activado
(Estrofa
Gonza)

Tus manos abren las ventanas nuevas
Tus manos abren caramelos con el sol

brillando desde La Caima
(Estrofa
Analía)

Puede sonar a estupidez pero el oro no sigue a los piratas
Sigue a quien lo deja ir, crecerá a sus pies como chaucha
(Estrofa
Fer)

Y cuándo el sol se oculte al fin, nos quedaremos ciegos? Será así?
O una luz emocional vendrá a librarnos y a librar el sol que vive dentro nuestro?

Qué vive dentro nuestro?
(Estrofa
Gonza)

Aleluya sound machine... aleluya sound machine...


Cierta vez fuimos a Buenos Aires con los instrumentos, formato máquina de ritmos, sin tener fecha alguna programada. Recorrimos lugares donde tocaban bandas, como ilusos pueblerinos buscando una oportunidad. Llegamos a un pub donde esa noche tocaban un par de bandas, onda brit pop, recuerdo que una se llamaba Auge. El dueño del pub cedió a nuestra insistencia Guille y yo eramos bastante quedados pero el Fer sabía ser tenaz y nos dijo que volvamos a la noche. Las bandas tenían su público, unas cincuenta o sesenta personas, para nosotros más que bien. Ambas tocaron, hicieron lo suyo, y mientras empezamos a armar vimos cómo se iba yendo toda la gente. Quedaron muy poquitas personas, no más de diez, no más de cinco tal vez, un impecable cachetazo al ego de los imancheros. La luz llegó cuando vimos que entre las personas que quedaban estaba sentado en una mesa el Tincho Álvarez, que estaba viviendo por allí cerca, así que tocamos para él.


Luego el Fer ya no quiso seguir tocando en Imán o se cortó la onda, muchas electricidades, deidades emocionales nos afectaban. Sin embargo, nos anotamos en la Bienal de arte joven de la UNL, se hacía en la Facultad de Derecho, la idea era hacer un explosivo show conjunto con los ex Varón B, titulado Imán vs Funka. La presentadora del evento fue Querelle, que nos anunció como una presentadora de combate de boxeo, mientras otras amigas desfilaban por el escenario con carteles. Para esa ocasión nos acompañó en el bajo el Negro Lapalma.

Creo que Guille y yo nunca quisimos ceder el original control del proyecto que habíamos iniciado juntos, Analía era más fluida y disfrutaba dejándose llevar o eso parecía, pero el Fer en su impetuosidad y en su avasallante fecundidad creativa terminaba chocando contra esa pared original. Siguieron algunas pocas y menores presentaciones más y finalmente Imán se fue disolviendo ante el fragor implacable de Celestito, monstruo que crecía y abarcaba espacio, tiempo y mente.






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